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FADEMUR, Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales, es una joven organización progresista que lucha por alcanzar la igualdad y el progreso de las mujeres que viven y trabajan en el medio rural. Nació con el objetivo de reforzar el trabajo que vienen desarrollando las asociaciones de mujeres rurales que la integran, porque sabemos que cuantas más seamos y más unidas estemos, más fuerza tendrán nuestras reivindicaciones de derechos fundamentales y más posibilidades tendremos de influir en el diseño de políticas públicas que realmente se ajusten a nuestras necesidades.

Elegimos para presentarnos en sociedad la tierra extremeña y el Día Internacional de la Mujer Rural, celebrando así el 15 de octubre de 2004 en la ciudad de Cáceres. Y la elección no fue casual: más de la mitad de las mujeres extremeñas son mujeres que viven en municipios con menos de 10.000 habitantes, municipios que se clasifican como rurales; un porcentaje que sube al 63% en la provincia de Cáceres. ¿Qué mejor lugar para presentar FADEMUR?

Desde entonces, estamos trabajando para lograr esa igualdad y progreso que nos marcamos como objetivo. En FADEMUR, como organización progresista que somos, aspiramos a mejorar las condiciones de vida de las mujeres que viven y trabajan en los municipios rurales; aspiramos a que la igualdad de oportunidades sea una realidad no sólo entre mujeres y hombres, sino entre medio rural y medio urbano.

Las mujeres rurales hemos de alcanzar cotas que las mujeres que viven en las ciudades superaron hace tiempo, como un mejor acceso a la educación y a la formación profesional; una mayor participación en la vida política y asociativa; el desempeño de un trabajo reconocido, remunerado y con derechos sociales; unos servicios suficientes que nos ayuden con las tareas familiares; un transporte eficaz y mejores infraestructuras, que eliminen el aislamiento en el que muchas vivimos; el acceso a unas tecnologías de la información y la comunicación que tienen una implantación muy desigual a lo largo de los territorios y que hoy en día son básicos para el desarrollo de nuestros pueblos. Es cierto, tenemos muchos retos por delante, y desde FADEMUR, vamos a luchar por superarlos para así poder avanzar en igualdad.

Y hablando de igualdad, uno de los primeros problemas al que nos enfrentamos, sin lugar a dudas, es la violencia de género, la violencia contra las mujeres, un problema que, no nos engañemos, afecta a TODA la sociedad y a los valores que la rigen. En nuestro caso, el problema es más complicado: somos mujeres que vivimos y trabajamos en el medio rural, que nos movemos en un entorno muy reducido y muy masculinizado. Muchas veces, por miedo, por vergüenza, o por falta de cobertura de servicios sociales, se ocultan las trágicas verdades de la violencia doméstica, hasta que, por desagracia, ya es demasiado tarde. Todas conocemos casos que nos asombran cuando ven la luz. Desde FADEMUR, nos hemos propuesto ayudar a las mujeres a romper ese muro de silencio que las mantiene inmersas en el ciclo de la violencia; para eso también es fundamental la educación en igualdad de nuestra sociedad, para acelerar ese cambio de mentalidades y roles necesario para erradicar el uso de la violencia contra las mujeres. FADEMUR está desarrollando programas específicos de educación en igualdad en distintos territorios.

La igualdad en el empleo es otra de las demandas histórica de las organizaciones de mujeres que está plenamente vigente, y así se refleja en el informe de la Comisión Europea “sobre la igualdad entre mujeres y hombres, 2005”. Las mujeres españolas sufrimos una clara situación de discriminación en el empleo, entre las más altas de la Unión Europea en cuanto a tasa de desempleo y tasa de actividad, una desigualdad salarial que se ha incrementado en los últimos años y un empleo sumamente precario. Todo esto se combina con las dificultades que encontramos para conciliar la vida laboral y familiar, la falta de una estrategia clara de reparto de responsabilidades en el seno de la familia, y la escasez de servicios públicos de atención a nuestros niños y a nuestros mayores con necesidades de cuidado.

Desafortunadamente, todas estas dificultades se multiplican en el medio rural. En los municipios rurales, el desempleo femenino supera en 20 puntos la media nacional. No sólo se sufre desigualdad salarial, sino que muchas veces el trabajo se computa como “ayuda familiar”, por lo que no sólo no está remunerado, sino que tampoco está reconocido profesionalmente ni reporta derechos sociales. Y qué decir de la conciliación de la vida laboral y familiar, una utopía cuando se tienen jornadas de 24 horas y apenas se cuentan con servicios públicos de ayuda para atender a niños y mayores. Esta es la situación de partida, una situación francamente complicada en la que se han de superar numerosos escollos para alcanzar la igualdad.

Según el mismo informe de la Comisión Europea sobre igualdad, son necesarias nuevas iniciativas para aumentar el empleo y, de esta manera, hacer frente al problema del envejecimiento de la sociedad; por ejemplo, ofreciendo pensiones adecuadas a mujeres y hombres, encaminando el esfuerzo a movilizar plenamente el potencial de empleo femenino y a potenciar la participación en el mercado laboral de las mujeres de más edad, que son las que tienen las tasas de empleo más bajas. Desde FADEMUR, estamos trabajando en este sentido para conseguir formar a estas mujeres en nuevos yacimientos de empleo relacionados con la atención a los mayores en situación de dependencia, con programas piloto en distintos territorios.

En España viven casi 5 millones de mujeres en municipios de menos de 10.000 habitantes, que son los que se consideran municipios rurales. Dicho de otro modo, las mujeres rurales representan el 15% del total de la población española; oscilando entre el 28% de Extremadura y el 3% de Madrid.

Y, ¿cuántas de estas mujeres se encuentran en esta situación de trabajo precario en las explotaciones agrarias? Es complicado hablar de cifras cuando admitimos que es un trabajo invisible, porque evidentemente no existen registros. Sin embargo, podemos hacer una aproximación con los datos que aparecen en otro informe de la Comisión Europea, “La mujer en la agricultura” (2002), y que reflejan el largo camino que nos queda por recorrer. Según este informe, el 82% de las mujeres rurales españolas trabajan en explotaciones agrarias, y un 59% de ellas no paga cotización social: son las mujeres que desarrollan un trabajo “invisible”, fundamentalmente en las explotaciones familiares, sin ningún reconocimiento y que, por tanto, no cuenta en las estadísticas.

En el 2003 se eliminaron las restricciones legales que impedían que hombre y mujer, en una misma explotación, pudieran cotizar al Régimen Especial Agrario de la Seguridad Social. Sin embargo, no se ha avanzado en el reconocimiento del trabajo que desempeñan las mujeres, que se sigue calificando de “ayuda familiar” y no computa como empleo.



Establecer la cotitularidad real en las explotaciones agrarias es, para FADEMUR, por lo tanto un paso urgente en el largo camino que nos queda por recorrer hasta alcanzar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Queremos la titularidad compartida y reconocida de la explotación, adoptando una fórmula flexible que evite el incremento de costes para las pequeñas explotaciones familiares. Proponemos que se establezca una cuota diferenciada para el segundo cotizante de la explotación familiar, que reporte los mismos derechos por el mismo trabajo.
El pasado 15 de octubre celebramos en Santiago de Compostela nuestro Congreso “Igualdad y progreso para las mujeres rurales” con asistencia de 1600 mujeres. En el acto, el Presidente de la Xunta de Galicia y la Ministra de Agricultura se comprometieron a trabajar para impulsar el asentamiento de las mujeres del medio rural, con medidas como las anunciadas por la Xunta, que recoge bonificaciones de hasta el 50% en las cuotas a la Seguridad Social para el segundo cónyuge, que beneficiarán a unas 10.000 mujeres gallegas. Desde FADEMUR, seguiremos trabajando para que los compromisos adquiridos por la Xunta de Galicia, complementando las medidas de la Administración Central, sean asumidos en las restantes Comunidades Autónomas; resultando así beneficiarias el conjunto de las mujeres rurales sin discriminación territorial.

Hace 10 años, la comunidad internacional se reunión en Pekín en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, y acordó una Plataforma de Acción para lograr avances en la vida de las mujeres y las niñas del mundo. En definitiva, se decidió pasar de las ideas a la acción, promulgando normas que corrigiesen las desigualdades. Hoy, 10 años después, en FADEMUR consideramos indispensable corregir las desigualdades que sufren las mujeres del ámbito rural, mejorando su vida diaria y la de sus familias. Es fundamental que se reconozcan la información, la formación y el conocimiento como derechos fundamentales, para que las nuevas herramientas (teléfonos móviles, ordenadores con acceso a internet, correo electrónico...) potencien el desarrollo en lugar de incrementar la marginación, y las mujeres rurales puedan participar en el diseño de su futuro.

Las asociaciones que integran FADEMUR, hacen una apuesta clara por fortalecer la formación para la mujer rural, para que sepamos y podamos aprovechar las oportunidades derivadas de los cambios en el sector y adaptarnos a las nuevas necesidades culturales, profesionales y organizativas. Y lo más urgente: necesitamos una red de servicios suficientes en el medio rural, para que la existencia de gente en el campo no sea fruto de heroicidades personales. Las mujeres que integramos FADEMUR, estamos decididas a acabar con la dependencia y la discriminación, tanto en el ámbito sociolaboral –condiciones de empleo, seguridad, cobertura social...- como en la participación social e institucional de las mujeres rurales.



Desde FADEMUR seguiremos trabajando para que desaparezca la triple discriminación que vivimos las mujeres rurales, al ejercer una actividad económica sometida a grandes incertidumbres, en un entorno muy masculinizado y en un medio con poco apoyo social que nos ayude con las tareas familiares.

A través de FADEMUR, las mujeres rurales denunciamos las situaciones de discriminación y desigualdad, contribuimos a mejorar la formación y la capacitación; y reivindicamos el reconocimiento del papel que las mujeres desempeñamos en la estabilidad y el desarrollo del mundo rural, queremos reivindicar unos derechos que también son nuestros, ya que el progreso de las mujeres rurales es el progreso de toda la sociedad. Queremos que nuestra voz se escuche y se tenga en cuenta, que se apueste por nuestra participación igualitaria en las decisiones que nos afectan, que podamos asumir más responsabilidades en la vida asociativa y en la participación política. Las mujeres rurales somos usuarias y administradoras de los recursos naturales. Tenemos por tanto el derecho de crear con los hombres el espacio en el que vivimos y decidir juntos el futuro de nuestra sociedad. Queremos participar en el diseño del proceso de desarrollo, queremos evaluar nuestras necesidades y aportar nuestras contribuciones, con un objetivo claro: crear una sociedad rural más igualitaria y equilibrada.


La Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) es una organización progresista que permite aunar y reforzar el esfuerzo de las asociaciones de mujeres rurales que la constituyen. Porque juntas, las mujeres rurales somos más fuertes para superar las dificultades que encontramos en el medio rural y reivindicar nuestros derechos fundamentales.
FADEMUR Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales. Agustín de Betancourt, 17. 6º. 28003 Madrid (España) Tel.: 91 554 18 70 - Fax: 91 533 57 71 - info@fademur.es